lunes, 27 de agosto de 2012

La liturgia de las Horas

    Si habéis visto alguna película donde salga un monasterio, como El nombre de la rosa, habréis visto que los monjes a algunas horas se reunían, aparte de para acudir a misa, como comunidad para dirigir sus oraciones a Dios.
   La Liturgia de las Horas (en latín liturgia horarum) es el conjunto de oraciones oficiales de la Iglesia Católcia fuera de la misa, articuladas en torno a las horas canónicas.
   Las horas canónicas son una división del tiempo empleada durante la Edad Media en la mayoría de las regiones cristianas de Europa, y que seguía el ritmo de los rezos de los religiosos de los monasterios. Cada una de las horas indica una parte del Oficio Divino, es decir el conjunto de oraciones de esa parte del día.
   Las horas canónicas eran las siguientes:
  • Maitines: medianoche
  • Laudes: al amanecer, habitualmente sobre las 3:00
  • Prima: Hora en la que sale el sol, aproximadamente las 6:00 de la mañana
  • Tercia: Tercera hora después de salir el sol, las 9:00
  • Sexta: mediodía, a las 12:00
  • Nona: sobre las 15:00
  • Vísperas tras la puesta de sol, habitualmente sobre las 18:00
  • Completas: antes del descanso nocturno, las 21:00
    Las horas se dividían a su vez en dos categorías atendiendo a su carácter: 
     Horas mayores es decir los Maitines, las Laudes y las Vísperas, en las que era preceptivo que toda la comunidad se reuniera en la iglesia. 
    Horas menores que corresponden a la Prima, la Tercia, la Sexta y la Nona. Según la regla benedictina no era obligación en estas horas menores acudir a la iglesia, sino que, al escuchar la trompeta o campana los monjes interrumpían sus labores y se ponían a orar inmediatamente en el lugar en el que se encontraban.
   Actualmente a todo el conjunto que conforman estos rezos se denominan vulgarmente Oficios u Oficio Divino.
   Jesús mandó a sus discípulos "orar siempre" (Lc 18,7) y los primeros cristianos tuvieron la costumbre de rezar el Padrenuestro 3 veces al día (Didaché VIII,3), Clemente de Alejandría (+215) atestigua ya un oficio formulado con tiempos precisos, pero no fue sino hasta que cesó la persecución (siglos IV y V d. C.) cuando se impuso uniformemente la liturgia de las horas  en las catedrales. Hay que añadir que la oración monástica desarrolló plenamente las horas de Vísperas y Laudes aumentado los textos bíblicos, y en ese ambiente es donde alcanzó su plenitud el canto gregoriano.

   En el siglo X la ley carolingia extiende la obligación del rezo a todas las iglesias y hacia 1230 la extensión de los franciscanos, que eran unos frailes mendicantes que se llevaban todo el día fuera del convento pidiendo limosna, cristaliza las primeras ediciones del breviario, libro que recoge las oraciones, lecturas bíblicas y salmos que deben ser rezados o recitados en las diferentes horas del día y según el periodo del año. 



   Como antigüamente los libros se copiaban a mano, en las catedrales y monaterios había un libro para todos los miembros de la comunidad que se sentaba alrededor de un mueble llamado fascistol, que era una especie de repisa donde se colocaba un único libro para cada uno de los tres lados de una "U" que formaban al reunirse. Para poder verlo de lejos erán muy grandes. Era más fácil tener uno o dos libros iguales para toda la comunidad que uno para cada monje.

  Este libro sufre muchos intentos de reforma y unidad principalmente después del Concilio de Trento pero será hasta 1568 cuando se edite al fin el libro unificado. Posteriormente hacia 1911 San Pío X asigna salmos a cada día y establece un nuevo orden que retocará el Concilio Vaticano II teniendo la primera edición completa en lengua española hacia 1979. Alguna vez me habréis visto con ese libro enfundado en color negro con una cremallera.

   Hoy podemos señalar dos niveles de celebración en la liturgia, las llamadas horas mayores o principales y las horas menores, según el Concilio Vaticano II: «Los Laudes y las Vísperas...se deben considerar y celebrar como las Horas principales, también se ha considerado el oficio de Lecturas como hora mayor. Dentro de las horas menores podemos indicar las horas de Tercia, Sexta, y Nona además del rezo de Completas.


   Cada hora está compuesta por los siguientes elementos:
  • Invocación Inicial
  • Himno
  • Salmos (a la que se añaden en las horas mayores textos bíblicos no sálmicos llamados cánticos)
  • Lectura Bíblica (y Lectura de un texto de los Padres de la Iglesia en el oficio de lectura)
  • Responsorio
  • (Cántico evangélico, preces y Padre Nuestro en el caso de Laudes y Vísperas)
  • Oración final y despedida.

  El rezo de la liturgia es obligatoria para quienes llevan algunas formas de vida consagrada, como los sacerdotes y religiosos/as, siendo para aquellos obligatorio su rezo. Desde el Concilio Vaticano II se anima a rezar esta liturgia a todos los fieles.

    Si quieres ver qué toca rezar hoy pica aquí. Te encontrarás el oficio de Laudes, la oración de la mañana, antes de empezar el trabajo; Vísperas, la oración del atardecer, cuando se concluye el trabajo; y Completas, la oración de antes de acostarnos.
Rezo de la liturgia de las horas de hoy


 Rezo de Vísperas en un monasterio.

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